En las salas de bingo el bono rara vez es solo dinero de bienvenida: convive con tiradas gratis en tragaperras del mismo operador y con importes pensados para probar cartones sin arriesgar depósito propio.

El terreno se reparte entre bonos de depósito con porcentajes —100, 200 o 300 %— y bonos sin depósito por importes fijos —50, 20, 10 o 5 €—; a eso se suman paquetes de giros gratis —150, 100, 50 o 30—, además del cashback sobre lo ya jugado y el bono de cumpleaños.

Desde la sentencia del Tribunal Supremo de 2 de abril de 2024, el bono de bienvenida solo puede ofrecerse a jugadores ya registrados y verificados, no a un visitante anónimo.